lunes, 18 de mayo de 2009

Compañero Benedetti, ahora ya ¡qué bueno fuiste!


Ay, querido compañero, confirmas la tradición hipócrita que nos caracteriza: odiado enemigo cuando muere ¡qué bueno era!
Cuando llegues al Parnaso merecido y amigo, siéntate un rato y sonríe. Lejos ya del dolor y de las puñaladas, donde no llega el cinismo ni la mala leche por más que lo intenten. Sonríenos con tu gesto tranquilo y bondadoso que nos cubra a todos, incluso a los que no paraban de ningunearte el éxito y la educación, sin éxito alguno. ¡Pobrecillos! A ellos no les habrá cantado nadie a pesar de sus colecciones inmensas y muertas de premios.
Un abrazo,
Javier Auserd.

Hagámos un trato.
Compañera 
usted sabe 
que puede contar 
conmigo 
no hasta dos 
ni hasta diez 
sino contar 
conmigo. 
Si alguna vez 
advierte 
que la miro a los ojos 
y una veta de amor 
reconoce en los míos 
no alerte sus fusiles 
ni piense qué delirio 
a pesar de la veta 
o tal vez porque existe 
usted puede contar conmigo. 
Si otras veces 
me encuentra 
huraño sin motivo 
no piense qué flojera 
igual puede contar 
conmigo. 
Pero hagamos un trato 
yo quisiera contar 
con usted 
es tan lindo 
saber que usted existe 
uno se siente vivo 
y cuando digo esto 
quiero decir contar 
aunque sea hasta dos 
aunque sea hasta cinco 
no para que acuda 
presurosa en mi auxilio 
sino para saber 
a ciencia cierta 
que usted sabe 
que puede 
contar conmigo.


c) Mario Benedetti