miércoles, 17 de agosto de 2016

Tatuajes.

Se está poniendo de moda, de una manera desorbitada, hacerse tatuajes en todo el cuerpo pero, sobre todo, en brazos y piernas. Afectan a todas las edades, desde adolescentes hasta cuarentañeros, aunque esta mañana he visto a una setentona tatuada.
No tengo ni idea de los tipos de  tatuajes, la tinta, las técnicas, solo que intuyo que, además de antiestéticos, no pueden ser nada sanos.
Los tatuajes han estado siempre asociados con la delincuencia y, aunque ahora no sea así, queda, flotando en el ambiente, el estigma de sus orígenes.
Hay modas inocuas y modas peligrosas. Mejor pensárselo muy bien antes de tatuarse.
Javier Auserd.

jueves, 11 de agosto de 2016

Otra tregua.

Otra pequeña tregua de este infierno sofocante y espantoso que nos va a dejar sin respiración. Una tregua muy necesaria que nos refresca un poco pero que pronto nos dejará y subirán las temperaturas para achicharrarnos a base de bien. Tengo ganas de que pase este verano salvaje que va a acabar con nosotros.
Javier Auserd.

viernes, 15 de julio de 2016

Las temperaturas.

Después de esta ligera tregua se anuncia una subida fuerte de las temperaturas con calima incluida. Ya sé que es ponerse la venda antes que la herida pero no me resisto a quejarme de antemano. En el verano debe hacer calor, sí. Pero hay muchas formas de calor. Yo prefiero una que permita respirar, sobre todo por la noche. Sin embargo, una cosa es lo que yo prefiera y otra lo que, al final sea. Que nos sea leve.
Javier Auserd.

jueves, 16 de junio de 2016

Fanatismo.

El fanatismo es una lacra sangrienta que destruye vidas y lanza a la muerte y a la desesperación en nombre de la soberbia y la ira cobarde e inhumana. Acabamos de vivir hoy mismo el asesinato de la diputada británica Jo Cox por sus ideas, frente a un monstruo, un psicópata sin entrañas y sin corazón. Y ayer fue Orlando y tantos y tantos otros ejemplos todos los días de ceguera mental y paroxismo bárbaro. No hay nada que hacer, siempre habrá asesinos, forma parte del lado oscuro de la condición humana. Pero sí hay algo que podemos hacer: rechazar profundamente el delito y trabajar, cada uno en lo suyo para que no vuelvan a triunfar los verdugos.
Javier Auserd.  

lunes, 23 de mayo de 2016

Penar.

Siguen los conflictos, los papelotes, las complicaciones, los errores, contratiempos, malentendidos. Todo es como una inmensa nube que presiona y presiona sin permitir el sosiego o la tranquilidad. Es un dolor de estómago que atenaza y molesta sin piedad. Como dijo Miguel Hernández: "¡Cuánto penar para morirse uno!".
Javier Auserd.