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jueves, 8 de diciembre de 2011

Nada nuevo bajo el sol.

Innecesario sería
confesarnos en el lecho
lo que te dejó maltrecho,
si no fuera que, a fe mía,
cada afán tiene su día,
cada acto su derecho,
cada siembra su barbecho
y cada virtud su guía.
Alumbra la lejanía
un recodo muy estrecho
que a recorrer llegaría
con inocente despecho
si no fuera que, a fe mía,
ya todo estuviera hecho.
© Javier Auserd.

martes, 15 de noviembre de 2011

El burlador de Aranjuez (esperpento).


Encaprichose de Inés,
sobrina de un gran marqués,
esperando a fin de mes
un sustancioso parnés.
Engatusola el francés
y así ella olvidó, pues,
entorpecerle los pies
poniéndole del revés.
La abandonó, mas, después,
volviola a engañar Andrés
'Dos engaños ya, ¡pardiez!'
Y de nuevo echada es,
recordando, aquesta vez,
que en amor no hay dos sin tres.
© Javier Auserd.

viernes, 7 de octubre de 2011

Hasta el final. Hugo Mujica.

Vi un perro negro muerto
en la calle,
aplastado en medio de la acera, manchado,
porque nevaba.

Vi la vida, allí mismo,
y no había más que eso: la coartada
del inocente: pagarlo todo.

Sentí en la nieve la vida y me vi morir
como un animal que se resiste
hasta lo último

hasta el deseo de ser rematado,

hasta el gemido final,
el que pide perdón por todo crimen ajeno:
el que perdona a dios.

lunes, 16 de mayo de 2011

A un monosabio.


Al entrar a matar, Capadosbajos,
se fracturó una costilla y dos teutones,
se descompuso mal los orejones
y le cayeron al suelo los cascajos.

Tal parecía que fuera a ser borrajo
sin la soberbia de sus alerones
mas en descuido de sus progenitones
una cigüeña de Düsseldorf lo trajo.

Así que entró a matar por corto y bajo
y se cortó él mismo los faldones
y la tremolación de un solo tajo.

Más le hubiera valido, en ocasiones,
meterse la lengua por el cuajo
y no salir trasquilado y sin cojones.

© Javier Auserd.

domingo, 15 de mayo de 2011

Soneto. Quevedo.

¿Qué captas, noturnal, en tus canciones,
Góngora bobo, con crepusculallas,
si cuando anhelas más garcibolallas
las reptilizas más y subterpones?

Microcosmote Dios de inquiridiones,
y quieres te investiguen por medallas
como priscos, estigmas o antiguallas,
por desitinerar vates tirones.

Tu forasteridad es tan eximia,
que te ha de detractar el que te rumia,
pues ructas viscerable cacoquimia,

farmacofolorando como numia,
si estomacabundancia das tan nimia,
metamorfoseando el arcadumia.

© Don Francisco Gómez de Quevedo Villegas y Santibáñez Cevallos.

viernes, 1 de abril de 2011

Juan Gelman. Nervios de fuego.

El Mundo, 1/4/11.
Cultura. Premio Cervantes.
Condenados los asesinos del hijo y la nuera del poeta Juan Gelman.
Algunas veces, aunque sean muy pocas, se hace algo de justicia en este mundo. En ese momento, una estrella se enciende en el cielo inmenso y oscuro de nuestras ilusiones. J.A.

La victoria
En un libro de versos salpicado
por el amor, por la tristeza, por el mundo,
mis hijos dibujaron señoras amarillas,
elefantes que avanzan sobre paraguas rojos,
pájaros detenidos al borde de una página,
invadieron la muerte,
el gran camello azul descansa sobre la palabra ceniza,
una mejilla se desliza por la soledad de mis huesos,
el candor vence al desorden de la noche.

© Juan Gelman. (Gotán, 1962).

domingo, 20 de marzo de 2011

Marzo.

Estaba culminando su apogeo marzo,
con esa transparencia que lo trascendía,
su claridad metálica de miel y cuarzo
cortejaba un cincel de reja y celosía.

No pudo ser la loca travesura fría,
ni pudo ser aquella hipérbole que lanzo
tampoco resultó ser la melancolía,
sino apenas la reverberación que alcanzo.

Cuando te adiviné aun no te conocía,
no se podrá decir entonces que te enzarzo,
mas sí que en la desolación te presentía.

Si resplandeces con la luz del mediodía
esparcirás más tu fulgor que yo lo esparzo
y alumbrará más tu certeza que la mía.

© Javier Auserd.

viernes, 11 de marzo de 2011

Una sonrisa.

Estos días estás triste, preocupada, furiosa,
no sé bien por qué, aunque imagino
que puede ser por la
avalancha de adversidades ...
y lo peor de todo es que no sé
cómo formar en tu boca
una sonrisa
que alivie las penas.
Vago (divago) por los miles de paseos de los bosques limpios
mientras que tú te afanas en tantas tareas
que te abruman con su inmenso peso
que te impiden esbozar
una sonrisa.
Y mientras sueño despierto para no hundirme
en los abismos cotidianos
y sorteo los terremotos japoneses,
tú lo enfrentas todo
con una expresión triste, que no me gusta nada,
pero no puedo, no sé, no soy capaz
de dibujarte en su lugar
una sonrisa.
Te quiero,
aunque no sirva para nada, te quiero mucho y,
sin embargo,
no consigo, por más payasadas que intente,
colorear en tus labios
una leve sonrisa.
Una sonrisa, por favor,
que ilumine los apagones y las lágrimas.
Una sonrisa, por favor,
que te alivie el cansancio
y te encienda la mirada.
Una sonrisa, señorita, por favor,
para este pobre ... mendigo.
© Javier Auserd.

lunes, 28 de febrero de 2011

Sol y loquio.

Ese viejo cuento del honor, que un día
tan cierto fue, como los Tercios españoles,
era el viejo resplandor de la porfía,
de la sangre, del sudor, de los bemoles.

Y, sin embargo, brillaba entre los soles
la concienzuda solera de la hombría
contra una vaga humedad de caracoles
(dicho sea con toda la ironía).

No transciende de mí esta queja mía
por mis aspaventados rockandrolles.
Veo llegar, desde la lejanía,
apretadas legiones de esquiroles.

© Javier Auserd.

viernes, 2 de julio de 2010

De tu inmensa mirada.

Qué raro se me hace y,
sin embargo,
si no fuera por ti
yo no existía
ya.
Un rumor de pasos en la galería en penumbra,
un manojo de siemprevivas
(toma, para que no te mueras nunca),
un vicio, ineludible,
de colocarte el cabello y la fisonomía del gesto
para que todo el mundo advierta
lo guapa que eres ...
Todo eso, todo
lo que emerge
del vacío enorme que nos suena
a una triste canción
(desafinada),
todo eso es tuyo, tuyo como un
amanecer articulado,
como una sinfonía de colores
radiantes,
como un coro ardiente de trescientas luciérnagas
en una noche clara, en una voz transida,
en una madrugada de desesperaciones.
Si descoloco el mar,
si frunzo el ceño,
ahí estás tú para regañarme
con la suave certeza de tus ojos
(que pesan menos que el aire),
que pesan más que un suspiro
(no nos engañemos),
que pugnan, que insisten, que
forcejean, como los gorriones cuando
cincelan el cielo con sus alas
grises.
Ah, del castillo, Ah de esas almenas,
Ah de la claridad inexpugnable.
No es la luz lo que alumbra,
no es la fe lo que mueve,
no es el viento quien llama
una y otra vez a la puerta
de nuestros corazones.
Es la voluntad diáfana, precisa, pura,
intensa de tu rostro indudable,
de tu inmensa mirada.
c) Javier Auserd.

viernes, 18 de junio de 2010

Un país llamado Saramago.

No podemos elegir dónde nacemos, pero sí dónde vivir (o lo que sea que nos dejen 'los mercados'). Yo quiero estar en un país llamado Saramago, que no está en una península siempre convulsa que lleva muchos siglos intentando convivir todos mezclados (como decía Nicolás Guillén), pero no lo consigue. En Saramago sí. Allí es posible, sí. Y Saramago ya está allí. Yo quiero ir, cuando me toque, con él a ese país llamado Saramago, que no es de aquí.
Javier Auserd.

martes, 16 de marzo de 2010

Desde la torre. Quevedo.

Retirado en la paz de estos desiertos,
con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos
y escucho con mis ojos a los muertos.

Si no siempre entendidos, siempre abiertos,
o enmiendan, o fecundan mis asuntos;
y en músicos callados contrapuntos
al sueño de la vida hablan despiertos.

Las Grandes Almas que la Muerte ausenta,
de injurias de los años vengadora,
libra, ¡oh gran Don Josef, docta la Imprenta.

En fuga irrevocable huye la hora;
pero aquélla el mejor cálculo cuenta,
que en la lección y estudios nos mejora.

c) Don Francisco de Quevedo y Villegas.

martes, 9 de marzo de 2010

Ergo uma rosa. José Saramago.

Ergo uma rosa, e tudo se ilumina
Como a lua nao faz nem o sol pode:
Cobra de luz ardente e enroscada
Ou vento de cabelos que sacode.

Ergo uma rosa, e grito a quantas aves
O ceu pontuam de ninhos e de cantos,
Bato no chao a ordem que decide
A uniâo dos demos e dos santos.

Ergo uma rosa, um corpo e um destino
Contra o frio da noite que se atreve,
E da seiva da rosa e do meu sangue
Construo perenidade em vida breve.

Ergo uma rosa, e deixo, e abandono
Quanto me doi de mágoas e assombros.
Ergo uma rosa, sim, e ouço a vida
Neste cantar das aves nos meus ombros.
c) José Saramago.

miércoles, 13 de enero de 2010

Ajedrez. Jorge Luis Borges.


I
En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.


Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.


Cuando los jugadores se hayan ido
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.


En el oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra,
como el otro, este juego es infinito.


II
Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.


No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.


También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y de blancos días.


Dios mueve al jugador y éste, la pieza.
¿Qué dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonía?


c) Jorge Luis Borges.

Omar Khayyam:
La vida es un tablero de ajedrez, donde el Hado
nos mueve cual peones, dando mates con penas,
en cuanto termina el juego, nos saca del tablero
y nos arroja a todos al cajón de la Nada.

martes, 17 de noviembre de 2009

Resistencia. Alfredo Pérez Alencart.


Portada del libro "Savia de las Antípodas" con Miguel Elías, cuya presentación tuvo lugar ayer en el Centro Cultural Hispano Japonés de la Universidad de Salamanca.
Alfredo Pérez Alencart, poeta peruano-español, además de amigo es uno de mis poetas favoritos. Como siempre hace, me deja adelantarme y lanzar a la Red poemas inéditos que está preparando y pronto verán la luz en la vida real. Este de hoy es uno de los que más me gustan porque refleja que Alfredo ha vivido y vive cada día, que no le han regalado nada, que sabe lo que dice, que sabe de lo que habla, que ha sufrido y los perseguidos son sus hermanos. Es muy difícil esa postura comprometida y combativa tan humana, sensata y evidente, porque, por desgracia, no es la nornal aunque debería serlo. Por eso, entre otras muchas cosas, simpatizo con Alfredo porque ha llegado y sigue llegando a todo el mundo con la mano tendida y (lo que es más increíble) con una sonrisa limpia en los labios.
Para todos, Resistencia, un regalo inédito de Alfredo Pérez Alencart, poeta y profesor de la Universidad de Salamanca.
Gracias, Alfredo.

Día tras día
te persiguen los feroces
con sus gritos
y condenaciones.


No toleran 
el perfil invicto
de tus bolsillos vacíos,
el temple 
de tu mucha exigencia
y el no mentir
nunca.


¡Están perdidos
en su mal gobierno,
ansiosos por usar
sus hachas!


Hoy mismo tu voz 
tuerce sus hablas 
que no tocan verdad.


La tuya es la historia 
de los que resisten.
c) Alfredo Pérez Alencart.

martes, 3 de noviembre de 2009

Hasta siempre, Francisco Ayala, maestro.


Se ha ido un extraordinario narrador, uno de los últimos dinosaurios. En el empobrecido mundo de la narrativa en español ya nada será igual. Hasta siempre, don Francisco, hasta pronto.
http://www.ffayala.es
http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Ayala
Javier Auserd.

lunes, 18 de mayo de 2009

Compañero Benedetti, ahora ya ¡qué bueno fuiste!


Ay, querido compañero, confirmas la tradición hipócrita que nos caracteriza: odiado enemigo cuando muere ¡qué bueno era!
Cuando llegues al Parnaso merecido y amigo, siéntate un rato y sonríe. Lejos ya del dolor y de las puñaladas, donde no llega el cinismo ni la mala leche por más que lo intenten. Sonríenos con tu gesto tranquilo y bondadoso que nos cubra a todos, incluso a los que no paraban de ningunearte el éxito y la educación, sin éxito alguno. ¡Pobrecillos! A ellos no les habrá cantado nadie a pesar de sus colecciones inmensas y muertas de premios.
Un abrazo,
Javier Auserd.

Hagámos un trato.
Compañera 
usted sabe 
que puede contar 
conmigo 
no hasta dos 
ni hasta diez 
sino contar 
conmigo. 
Si alguna vez 
advierte 
que la miro a los ojos 
y una veta de amor 
reconoce en los míos 
no alerte sus fusiles 
ni piense qué delirio 
a pesar de la veta 
o tal vez porque existe 
usted puede contar conmigo. 
Si otras veces 
me encuentra 
huraño sin motivo 
no piense qué flojera 
igual puede contar 
conmigo. 
Pero hagamos un trato 
yo quisiera contar 
con usted 
es tan lindo 
saber que usted existe 
uno se siente vivo 
y cuando digo esto 
quiero decir contar 
aunque sea hasta dos 
aunque sea hasta cinco 
no para que acuda 
presurosa en mi auxilio 
sino para saber 
a ciencia cierta 
que usted sabe 
que puede 
contar conmigo.


c) Mario Benedetti

sábado, 25 de abril de 2009

Hasta siempre, maestro Pereira.


Cuando alguien se va, hay que recordarle siempre para que no muera, pero cuando se va un escritor como Antonio Pereira hay que recordarle mucho más porque es más insustituible.
Hasta siempre, maestro.
Javier Auserd.

jueves, 23 de abril de 2009

Día Internacional del Libro.


Cristo del alma. Alfredo Pérez Alencart
En este Día Internacional del Libro, promulgado por la Unesco en 1996, os recomiendo el nuevo poemario de un poeta peruano y español, profesor de la Universidad de Salamanca, que es muy conocido y valorado en el actual panorama poético latinoamericano y mundial.

Os le he presentado ya otras veces y nos hemos deleitado, gracias a la amabilidad que le caracteriza, con varios de sus poemas. Se trata de mi admirado amigo Alfredo Pérez Alencart que, con esta nueva obra titulada "Cristo del alma", sigue avanzando en su emocionante y apasionado trabajo literario donde alcanza cotas renovadamente profundas que hablan al corazón.
Alfredo Pérez Alencart

Cristo del alma
Editorial Verbum
Colección poesía

Javier Auserd